La comunicación responsable de las entidades locales en la crisis del coronavirus

Los  ayuntamientos son las instituciones mejor valoradas por la población en la gestión del coronavirus, seguidos de las comunidades autónomas y por último, del Gobierno central. La toma de decisiones ha quedado unificada en el mando único del Gobierno y las competencias sanitarias están en manos de las comunidades autónomas. Aun así, las entidades locales, como administración más próxima a la ciudadanía, tiene mucho que hacer en esta crisis sanitaria, que ya ha derivado en una crisis social y económica. Vamos a repasar algunas claves que han marcado la comunicación de los ayuntamientos durante estas semanas.

Empezaremos hablando de la gestión. Comunicación y gestión son compañeras de viaje en un contexto de crisis. Las decisiones deben ser comunicadas con rapidez, claridad y transparencia. Cuando el Gobierno aplica una decisión estatal, la población quiere saber cómo va a influir en el entorno más próximo y ahí entra en juego la comunicación local. La gestión sin comunicación no se entiende y no llega a la ciudadanía y la comunicación sin gestión queda vacía de contenido y se ahoga en el medio plazo.

Las redes sociales han sido los canales estrella de esta crisis. Su uso se ha multiplicado y aquellas organizaciones que contaban con una presencia consolidada en redes han podido basarse en ellas para trasladar mejor sus mensajes. El bombardeo constante de información de estos días obliga a una presentación de contenidos muy gráfica y directa.

Por otro lado, esta crisis está sacando lo mejor de nosotros y las entidades locales tienen la oportunidad de dar herramientas de colaboración a una ciudadanía activa, comprometida y solidaria. Todas estas acciones de horizontalidad nos acercan y empoderan como sociedad y humanizan a las instituciones que las acompañan.

Un elemento que hace más fácil y efectiva la comunicación es la transparencia. La falta de ella ocasiona, como hemos visto, la difusión de bulos que generan incoherencias, incomprensión, caos informativo, inseguridad y desconfianza. El mejor antídoto contra los bulos es la información transparente, comprensible, cercana y directa.

La transparencia nos lleva a hablar de responsabilidad. Ser responsables significa ampararnos en información exclusiva de fuentes oficiales si queremos transmitir contenidos a nuestros ciudadanos. También significa no extralimitarse de las funciones municipales al publicar datos de infectados o fallecidos cuando esa tarea depende en exclusiva de las autoridades sanitarias.

Una de mis preocupaciones durante estas semanas ha sido alcanzar el equilibrio adecuado en la dinamización de las familias que siguen encerradas en sus hogares sin caer en la celebración. La situación a la que nos enfrentamos, por todos los flancos, es de tragedia nacional. Por eso, las instituciones públicas deben, ante todo, comunicar desde el respeto y la dignidad.

Comunicar la gestión, humanizar el relato, informar con transparencia y actuar con responsabilidad son las líneas que basan una comunicación local cercana y útil en tiempos de Covid-19.

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